Blanco perfecto


“Enséñame, oh Señor, tu camino; caminaré yo en tu verdad…” Salmo 86:11

Si no tenemos cuidado, podemos llegar a asemejarnos al hombre que se jactaba de ser un experto arquero. El secreto de su éxito era que, después de lanzar su flecha , pintaba un blanco alrededor de ella.

Es fácil vivir haciendo lo que queremos y pensando que nuestros caminos e instintos están bien dirigidos, cuando en realidad nuestros tiros al blanco de la vida son totalmente desviados. Proverbios 14:12 dice: «Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte».

A veces, puede parecer que está bien buscar venganza, acaparar dinero, procurar placer o gritarles a los que nos gritan. Sin embargo, los métodos de Dios son distintos a los nuestros. Para el Señor, constituyen un blanco perfecto acciones tales como perdonar a quienes nos dañan, dar generosamente a los necesitados, vivir para agradarle a Él en lugar de a nosotros mismos y poner la otra mejilla. Esta debe ser nuestra oración: «Enséñame, oh Señor, tu camino; caminaré yo en tu verdad» (Salmo 86:11). Luego debemos apuntar a proceder como Él en todo lo que hacemos y decimos.

Pero todos necesitamos ayuda para apuntar al blanco correcto. Gracias a Dios, ese blanco ya está dibujado con las pinceladas de la verdad divina revelada en Su Palabra. Cuando apuntemos nuestra vida hacia la Palabra de Dios, descubriremos que Sus caminos dan justo en el blanco… ¡siempre!

Reflexión: Los caminos de Dios son nuestro blanco para la vida.

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