Conocer a Cristo, más impactante que pisar la luna


El general estadounidense Charles Duke (Charlotte, Carolina del Sur, 1935), es una de las 12 personas que han pisado la luna. Su misión, hace 40 años (con la Apolo 16, en 1972), fue intentar comprender su composición geológica.

El diario español EL PAÍS, le ha dedicado un interesante reportaje, en su último suplemento dominical, en ocasión de su reciente visita a España para la inauguración de la exposición ‘NASA. La aventura del espacio’, que muestra más de 300 piezas originales del programa espacial de EEUU y que estará abierta hasta el 15 de junio en el Pabellón XII de la Casa de Campo.

La entrevista, realizada por el periodista Jesús Ruiz Mantilla, comienza rememorando la hazaña científica protagonizada por Duke y su equipo, para luego adentrarse en el impacto personal, humano y espiritual de tan extraordinaria experiencia, lo que, en el caso de Duke –cristiano de confesión evangélica-, conduce a una amplia exposición de su fe en Jesucristo, que llega a ocupar aproximadamente un tercio de la nota.
“si alguien me pregunta qué es lo que cambió mi vida, fue mi relación con Cristo, eso fue lo fundamental”

El astronauta narra al periodista cómo su matrimonio entró en crisis debido a su dedicación excesiva a su carrera y a la falta de amor por su esposa, la cual llegó a “entregarse a Cristo” tras haber tocado fondo y haber sobrevivido a un intento de suicidio. “Ví como su vida cambió”, explica Duke, “Se convirtió en alguien alegre, llena de paz y capacidad de perdón”.

Fue por el testimonio de su esposa que el propio Duke llegó a creer en Cristo, según su propio relato: “Me consideraba cristiano, pero me limitaba a ir a la iglesia sin más… no le permitía [a Dios] que se metiera en mis asuntos (…) Me convencí de que su cambio [de su esposa] era sincero, real, comencé a creer y me entregué a Cristo. Entablé una nueva relación con Jesús, me transformó.”.

El impacto de su relación con Jesucristo ha sido, para el veterano general aeronáutico, una experiencia aún mayor que el viaje a la luna, y así se lo explica de forma categórica al entrevistador cuando éste intenta ver en aquella extraordinaria epopeya un elemento transformador en la humanidad de Duke: “[La experiencia en la luna] cambia tu perspectiva de lo que somos en la Tierra. Llegas a la conclusión de que somos únicos. Orgánica y anímicamente. (…). Pero si alguien me pregunta qué es lo que cambió mi vida, fue mi relación con Cristo, eso fue lo fundamental”, subraya.

Fuente: EL PAÍS SEMANAL / ACTUALIDAD EVANGÉLICA

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